Gobernar bajo ataque: Constitución y poder en la Venezuela sitiada
Hablar hoy de las decisiones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez exige abandonar la comodidad del análisis superficial y entrar, con seriedad política, jurídica y geoestratégica, en el contexto excepcional que vive Venezuela desde el 3 de enero, fecha que marca un antes y un después en la historia contemporánea del país. Ese día no ocurrió un "incidente", ocurrió una invasión militar extranjera encabezada por Estados Unidos, con bombardeos sobre Caracas, La Guaira y el estado Aragua, que dejaron más de 100 venezolanos muertos, viviendas destruidas, heridos civiles y militares, y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores. Cualquier análisis honesto debe partir de allí.
Desde el punto de vista constitucional, la asunción de Delcy Rodríguez no solo fue legítima, sino obligatoria. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara cuando establece que, ante una falta temporal del Presidente de la República, corresponde a la Vicepresidenta Ejecutiva asumir la conducción del Estado. No hubo improvisación ni ruptura del hilo constitucional; por el contrario, en medio del caos que buscaba imponer el agresor externo, el Estado venezolano respondió con institucionalidad, desmontando de raíz la narrativa del "Estado fallido" que Washington y factores de la oposición han intentado imponer durante años.
Ahora bien, el dato........
