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El diálogo inacabado: Jürgen Habermas (1929-2026) y la frágil apuesta por la razón comunicativa en tiempos de posfascismo

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15.03.2026

La muerte de Jürgen Habermas el pasado 14 de marzo de 2026 no es solo la despedida a un gigante de la filosofía del siglo XX. Es también la constatación de que su gran apuesta —la de una sociedad cohesionada por la fuerza del mejor argumento y el debate público— se enfrenta hoy a su desafío más severo: el avance de unas nuevas derechas que, como diagnostica Enzo Traverso, han aprendido a operar desde dentro de la democracia para erosionar precisamente los espacios de diálogo que Habermas consagró como el corazón de la vida política.

La razón comunicativa: cuando el lenguaje funda la política

Para entender el legado de Habermas, hay que situarse en el "giro lingüístico" que transformó la filosofía del siglo XX. A diferencia de sus maestros en la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer), que veían la razón moderna como una trampa instrumental que llevaba al horror de Auschwitz, Habermas buscó un suelo más profundo y esperanzador: el de la "razón comunicativa".

Frente al modelo de un sujeto solitario que conoce el mundo (la "filosofía de la conciencia"), Habermas propone un modelo radicalmente social y dialógico. Su "Teoría de la acción comunicativa" sostiene que los seres humanos usamos el lenguaje no solo para describir la realidad, sino para coordinar nuestros planes de acción y llegar a acuerdos . Esta "orientación al entendimiento" (Verständigung) es para él un hecho cotidiano y constitutivo de lo social. Cuando hablamos, levantamos implícitamente la pretensión de que lo que decimos es verdad, es sincero y es correcto desde un punto de vista normativo. Y en un diálogo libre de coacciones, solo la "fuerza del mejor argumento" debería determinar el acuerdo.

Esta idea se traduce en su modelo de " *_democracia deliberativa_* " , expuesto en Facticidad y validez. Para Habermas, una ley es legítima no porque emane de una voluntad popular preexistente, sino porque puede ser aceptada por todos los afectados en un proceso de deliberación racional y pública . La política no es mera suma de intereses, sino un proceso de formación discursiva de la opinión y la voluntad común. La "esfera pública" —ese espacio de debate donde los ciudadanos discuten sus asuntos— se convierte así en el órgano vital de la democracia.

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Esta apuesta........

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