¿Sigue Cuba?
¿Cuál es el plan contra Cuba? ¿Bombardear, en medio de la noche, al pueblo que descansa? ¿Asaltar la residencia presidencial y secuestrar al mandatario? ¿Someterlo a juicio en Miami con cargos de "narco-terrorismo"? Amenazar a Cuba para que naturalicemos imágenes invasoras espectaculares tipo Rambo —bombardeos nocturnos, asaltos quirúrgicos, capturas teatrales— que condensan lo que, en la práctica,funciona como un bloqueo persistente, menos visible y, por ende, más eficaz. Se trata de una forma de coerción insoportable e inaceptable, que se manifiesta como una ingeniería del odio prolongado y que combina instrumentos bélicos con económicos, jurídicos, diplomáticos y comunicacionales. En ese marco, ¿la figura de Miguel Díaz-Canel es el centro de una operación de captura, para la sustitución de un dirigente y la reconfiguración de las condiciones materiales y simbólicas que sostienen el orden social revolucionario de Cuba?
Esa amenaza de Trump pertenece a un repertorio clásico de la guerra militar directa que implica costos geopolíticos, jurídicos y reputacionales que no serían gratis para nadie. La violencia no desaparece; la reconfiguran. Y la guerra comunicacional adquiere un papel estructural. No se trata de un complemento propagandístico, sino de un campo donde se disputa la naturalización misma de las agresiones. Ahora las dificultades económicas, agravadas por el bloqueo, se presentan como evidencia intrínseca de "fracaso" socialista; todo se minimiza; los conflictos internos son inventados y encuadrados en relatos que apuntan a la deslegitimación total. La operación consiste en convertir cada signo en argumento de guerra, cada carencia en sentencia, cada tensión en prueba........
