Escenario en harapos
Sin combustible, sin agua potable, sin luz eléctrica, escasa de alimentos y de medicinas, frente al bloqueo del petróleo impuesto por Estados Unidos, Cuba parece desmoronarse a los ojos de todo el mundo, como si se tratara de un escenario en el que la escenografía se cae a pedazos y la puesta no da ya para más; un libreto gastado, actores vestidos de viejo verde olivo que se pavonean y se agitan por el escenario y después no se les oye más. Parlamentos declamados en un lenguaje que para muchos de los espectadores ya no significa nada.
De un siglo a otro, la percepción sobre la revolución cubana ha variado radicalmente. Para mi generación, que ya se despide, fue la rebeldía heroica representada por un puñado de jóvenes barbudos que peleaban en la Sierra Maestra por conquistar el futuro, mientras en la Radio Rebelde, que en Nicaragua se sintonizaba en secreto, la voz caribeña de Daniel Santos cantaba el himno del Movimiento 26 de julio con compases militares.
Y luego David que se enfrentaba a Goliath, ¡Escucha, yanqui!, el libro de Charles Wright Mills se volvió una Biblia juvenil, y cundió la creencia de que sólo las guerrillas victoriosas serían capaces de acabar para siempre con las dictaduras militares, las corruptas repúblicas bananeras y las elecciones........
