Principios de la integridad cristiana. Una fe que no se divide: La verdad
Cada principio es un pilar que sostiene la fe
Hoy con mucho entusiasmo y con el firme propósito de continuar este hermoso camino de profundizar en nuestra fe comenzamos una nueva serie titulada: Principios de la integridad cristiana. Reconociendo como principio un pilar que sostiene, una verdad rectora, una norma que orienta y una convicción fundamental desde las cuales se organiza la estructura de nuestra fe. Los principios son como los cimientos de una estructura física; no se ven, sin embargo toda la estructura que se levanta depende de su solidez. Así, la vida cristiana está fundamentada en los principios revelados a través de la Palabra de Dios. De este modo, los principios cristianos no son arbitrarios, no surgen del intelecto humano sino de la revelación bíblica. No son solo teorías, son verdades que se encarnan en la vida de una manera concreta mediante la comunión con Dios y el amor al prójimo. Además, no son fragmentarios; es decir, no actúan en una área específica de la vida solamente; por el contrario, tienen la capacidad de ordenar y unificar la vida entera.
La verdad: el inicio de una fe íntegra
Cuando tenemos un encuentro cara a cara con Cristo, cuando conscientemente decidimos que queremos seguir sus pisadas y comenzamos a profundizar en nuestra fe, entonces llegamos al entendimiento de que la vida de fe no puede convivir con la duplicidad. Pues, no se trata de participar externamente de una práctica religiosa, o de conocer intelectualmente los fundamentos de nuestra fe. En el cristianismo todo se trata siempre del corazón, porque lo que hace nido en el corazón determina la conducta. De tal forma que la integridad cristiana comienza en el momento en el que la verdad........
