La sociedad que emerge entre los escombros
Hay tragedias que destruyen edificios. Otras interrumpen carreteras, hospitales o sistemas eléctricos. Pero todas, sin excepción, dejan al descubierto algo mucho más profundo: la calidad de la sociedad que hemos construido.
Durante los últimos días, mientras el país seguía con angustia las noticias sobre el terremoto, fuimos testigos de escenas profundamente conmovedoras. Médicos, enfermeros y paramédicos y voluntarios de todas partes del mundo trabajando sin descanso, aportando su granito de arena. Equipos de rescate buscando sobrevivientes entre los escombros. Estudiantes universitarios organizando centros de acopio. Restaurantes transformando sus cocinas en comedores improvisados. Familias abriendo las puertas de sus hogares para recibir a quienes lo habían perdido todo. Miles de ciudadanos donando alimentos, agua, medicinas, ropa o simplemente su tiempo.
Pero también vimos otra realidad.
Comercios saqueados. Viviendas violentadas. Personas aprovechando el desconcierto para obtener un beneficio propio. Donaciones que encontraban obstáculos en su camino. Conductas que, además de causar un daño inmediato, erosionan algo mucho más difícil de reconstruir: la confianza.
La tragedia era exactamente la misma para todos. Las respuestas fueron radicalmente distintas.
Y esa diferencia merece una reflexión que trasciende la emergencia. Porque los terremotos no crean una sociedad. Simplemente revelan la sociedad que ya existe.
La infraestructura que no aparece en los mapas
Cuando pensamos en el desarrollo de un país solemos imaginar carreteras, puentes, hospitales, escuelas, universidades, puertos o sistemas de energía. Esa infraestructura es indispensable. Sin ella resulta imposible sostener el crecimiento y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, existe otra infraestructura, mucho menos visible, que rara vez ocupa titulares y que no aparece en ningún........
