El efecto Lucifer
El innombrable maligno tiene diversos modos de ser nombrado en castellano: diablo, demonio, mefistófeles, satanás, belcebú, luzbel, mandinga (la rebeldía de este pueblo africano contra los abusos de los esclavistas, hizo que ellos lo asociaran con el maligno), y una denominación apropiada, sonora y sugerente es la de lucifer.Y precisamente esta semana estuve conversando, a través de mi programa «Tierra de Gracia» por Bienvenidos Venezolanos TV, con el prestigioso abogado y perseguido por la narcodictadura Chávez-Maduro-Delcy Rodríguez, Braulio Jatar, quien acaba de colocar en Amazon su obra «EL EFECTO LUCIFER EN TIEMPOS DE PINOCHET».
Tal «efecto» se conecta con la noción de «banalidad del mal» de la escritora judió-germana-estadounidense Hanna Arendt, quien plantea que en tiempos de opresión gente normal, inofensiva, puede ser secuestrada por el fanatismo y perpetrar o hacerse cómplice, de crímenes mostruosos.
Con mucho rigor e intención de comprender las motivaciones de los funcionarios, actualmente en prisión, del dictador chileno Augusto Pinochet, Braulio Jatar describe el fenómeno de la conversión de esos personajes en factores de la represión. Siempre con la idea de que las cuentas queden saldadas y los odios y revanchismo no se perpetúen.
Braulio, hijo y nieto de inmigrantes, venezolano nacido en Chile (su hermana Ana Julia nació en Cuba), por los exilios de su padre el ilustre senador en los años de la Democracia Civil Braulio Jatar Dotti (+), nos alerta para que los abominables atropellos del castrochavismo, sean castigados de acuerdo a la Ley, sin resbalar en venganzas que lastimen a la justicia y al propósito nuestro de asegurar la reconciliación, para lograr el rescate de la convivencia, paz y prosperidad.
La obra de Braulio Jatar sobre el efecto lucifer, tiene pertinencia en esta transición venezolana, que prolonga la tiranía de Maduro a través de Delcy, mientras se empeña en la necedad de desconocer el liderazgo de María Corina Machado.
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