Cuando la inestabilidad cotiza hacia una nueva geoeconomía
La crisis en torno a Irán no es solo un episodio geopolítico. Es la expresión de un sistema internacional donde la incertidumbre se ha convertido en activo económico, instrumento político y fuente recurrente de rentabilidad. La volatilidad ya no es una anomalía del mercado energético: forma parte de su arquitectura.
En marzo de 2026, tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el Brent se disparó más de un 30% en menos de un mes, superando los 100 dólares por barril. El cierre del Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y del GNL mundial— convirtió el riesgo en realidad. La EIA prevé precios elevados sostenidos, pero más allá del dato coyuntural, lo relevante es que el sistema ya no volverá a su equilibrio anterior. Asia, Europa y las grandes economías están reconfigurando sus estrategias de seguridad energética. La pregunta es si esto anticipa un nuevo orden internacional.
La volatilidad como modelo de negocioEl petróleo siempre ha sido un barómetro de la incertidumbre global. Lo nuevo es su institucionalización. Hoy, declaraciones o rumores pueden mover el Brent un 10% en horas y hasta un 20% en episodios de tensión acumulada.El análisis de Thierry Breton aporta una clave decisiva: las palabras de Trump funcionan como «misiles estratégicos verbales». Sus........
