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'Chus' Norris era barrio

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23.03.2026

'Chus' Norris era barrio

Chuck conocía su terreno y jamás ofreció turra barata para epatar al personal

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En aquel programa de televisión, mítico a estas alturas, José Luis Garci y sus amigos nos descubrieron la limpia poesía que destilaban los clásicos cargados de esa elegancia, de esa sutilidad, capaz de removerte las entrañas. Aquellas tertulias fertilizaron nuestra sensibilidad justo cuando andábamos ... en fase de zoquetes integrales que sólo buscaban bastarda seducción de discoteca y aquelarres callejeros. Nunca olvidaré el capítulo que le dedicaron a 'Le Trou'. La novela de José Giovanni la había leído (Gallimard) porque la tenía mi padre. Pero la película, y las explicaciones de ese catódico grupo nada salvaje que se chutaba celuloide del bueno en vena, me deslumbraron.

Y así, fuimos capaces de combinar las obras de arte con las del lado macarra de la vida. No entiendo a los que renuncian a uno de los dos bandos. Yo lo quiero todo. Quiero al Elvis de Las Vegas y al Satie de las 'Gymnopédies'. Por eso algunos nutríamos nuestra vertiente garrulesca visitando el videoclub, sobre todo con las cintas de serie B y serie Z. Y ahí le tomamos cariño a Chuck Norris, tanto que lo rebautizamos como 'Chus' porque, de alguna manera, se convirtió en el colegón malote pero justo, seco pero eficaz, feo pero entrañable, del barrio. No me ha sorprendido, pues, la ola de simpatía que, tras su fallecimiento, inunda las redes. 'Chus' nunca se tomó demasiado en serio a sí mismo y nosotros, en aquellas sesiones domésticas de vídeos en la morada de un colega cuyos padres estaban ausentes porque el bingo les enviciaba a tiempo total, nos partíamos la caja con él. Celebrábamos sus patadones voladores como quien canta hasta la ronquera el gol de su equipo en una finalísima. 'Chus' conocía su terreno y jamás ofreció turra barata para epatar al personal. Lo suyo era un entretenimiento como de coches de choque en la feria del pueblo, la bastarda juerga calimochera en un solar asilvestrado y el mostacho espeso y blondo marca de la casa. Los engolados afirman que tenía menos luces que Mette-Marit. Pero ha dejado una fortuna de 70 millones de pavos. Vamos, digo yo que muy tonto de baba no era.


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