CIEN AÑOS DE LA ORDEN DEL MÉRITO CIVIL
Cien años de la orden del mérito civil
La efeméride constituye una ocasión oportuna para llamar la atención sobre una importante anomalía en su gestión: no existe acceso público a la identidad de los galardonados
Fernando García-Mercadal
Hace hoy cien años que el Rey Alfonso XIII rubricó el real decreto por el que se creaba la Orden del Mérito Civil, destinada a reconocer los méritos «de carácter general de los ciudadanos y funcionarios que aportan al servicio del Estado de un modo relevante sus esfuerzos, iniciativas y constancias». Con esta disposición nacía al mundo del Derecho una de las principales condecoraciones civiles españolas, considerada la cuarta más relevante, si atendemos a criterios de antigüedad y prestigio, tras la Insigne Orden del Toisón de Oro (1430) y las Reales Órdenes de Carlos III (1771) e Isabel la Católica (1815). Conviene destacar que estas cuatro órdenes comparten una característica singular: premian trayectorias y merecimientos no específicos y Su Majestad el Rey ostenta la dignidad de Gran Maestre de todas ellas. En consecuencia, las concesiones se otorgan en su nombre y los correspondientes títulos deben ser refrendados mediante su firma o estampilla. Esta particularidad las distingue del resto de las condecoraciones llamadas ministeriales cuyo fin es reconocer actuaciones o logros sectoriales vinculados a los ámbitos concretos de un departamento, como son, por ejemplo, la Orden Civil de Sanidad o la Medalla al Mérito en el Trabajo.
A lo largo de sus cien años de existencia, la Orden del Mérito Civil ha sido conferida en........
