¿De dónde vienes, Europa?
¿De dónde vienes, Europa?
La trilogía (Atenas, Roma, Jerusalén) que nos ha conformado se desmorona, cuando nuestra civilización ha dejado de creer en sí misma
Federico Fernández de Buján
Quizá pudiera pensarse que tendría más interés reflexionar sobre el '¿quo vadis Europa?'. Pero vaticinar el futuro no pasa de ser un augurio impredecible. Por ello, solo desde las realidades pretéritas que conforman lo que somos, podemos, no presagiar sino construir el futuro que deseamos ... ser. Constituye un lugar común afirmar que los tres grandes pilares que sustentan Europa y la civilización occidental son la filosofía griega, la religión judeocristiana y el derecho romano. Quien primero lo enuncia es el intelectual y poeta Paul Valery. Al preguntársele qué es Europa responde con nitidez: «Atenas, Jerusalén, Roma». La trilogía hace fortuna y se comparte por pensadores de distinto cariz ideológico. Concretando más, prefiero enunciar las tres colinas que alumbran Europa: la Acrópolis, el Gólgota y el Capitolio. Sánchez Durá señala: «Atenas como el placer del conocimiento, la argumentación y la idea de hombre, medida de las cosas. Roma como el poder organizado, el Derecho y el estatus de ciudadano. Y Jerusalén como la moral subjetiva… y la justicia universal». Grecia descubre al hombre desde la razón; Roma lo contempla como ser social y ofrece soluciones a las controversias que la convivencia ocasiona; y el cristianismo –religión para creyentes y pensamiento para no creyentes– proporciona un código moral y unas reglas éticas para la valoración de lo bueno y lo honesto.
Cabe enunciar un cuarto pilar. Así lo hace Zubiri, señalando cómo la ciencia, moderna y contemporánea, completa el elenco de las grandes creaciones humanas. Si bien Ginzo Fernández ilustra: «Ni........
