Maduro y yo
"Vi un caimán muy singular, con cara de ser humano". Y lo vi aparecer embutido en un traje gris perla en aquel auditorio de Quito, sacudiendo sus hombros junto a un séquito de generales que le abrían paso. Aquel octubre luciferino de 2016, el azar político me había llevado a presidir la delegación española en Hábitat III de la Organización de Naciones Unidas. Por eso, cuando irrumpió el caimán enverado por el pasillo de aquel edifico deslucido de congresos, me vino a la mente la letra del porro colombiano. "Algún día el caimán se irá para Barranquilla", le dije a mi acompañante, que asintió complaciente mientras observamos el movimiento ondeante del caimán acercándose a........
