Niñofobia en el avión
Este verano mis hijos montaron por primera vez en avión. Casi tres horas de vuelo entre Madrid y Tenerife se tragaron a sus seis y tres años. Mi mujer y yo teníamos claro que no iba a ser un viaje fácil, así que nos armamos hasta los dientes con cuentos, capítulos de Peppa Pig y gusanitos, que son terribles para la nutrición y maravillosos para evitar rabietas. Hasta ensayamos el vuelo en casa los días previos. Pero hubo algo para lo que no nos preparamos: en los aviones también viaja gente con niñofobia.
Nos tocaron dos tipos delante que parecían tener una única preocupación: de qué serie se iban a marcar un maratón durante el vuelo. El caso es que a mis hijos, pasada la emoción del despegue, les llegó el........
