Madonna baila contra el olvido de la nostalgia
Lo ha vuelto a hacer. Hasta los que creen reírse de ella acaban imitándola. Y se ponen un plástico rosa encima, como en la portada de su último álbum. Porque Madonna siempre favoreció el meme. Incluso cuando todavía quedaban cuatro décadas para entender tal palabro. Pero su nuevo Confessions II no es un emoji: es su mejor trabajo en dos décadas.
Algunos dirán que es un autohomenaje. Ella puede, desde luego. Aunque, en realidad, el disco va mucho más allá del hedonismo y recuerda de dónde ha brotado siempre la fuerza de Madonna: en la memoria como forma imprescindible para crecer mejor. Así mira atrás para coger carrerilla recordando dónde y cómo se inició todo. La canción número cinco, Danceteria, es simbólicamente el........
