El arte olvidado de permanecer
Quizá el problema de hoy no sea soledad, sino nuestra dificultad de sostener un vínculo, porque vincularse no es cómodo. Amar implica esfuerzo: trabajo en el otro y en uno mismo; requiere tiempo, conversaciones retadoras, vulnerabilidad, pedir perdón cuando el ego quisiera tener la razón, ser honestos y reconocer que a veces reaccionamos desde heridas que ni siquiera sabíamos que estaban ahí o que, en el fondo, tampoco hemos decidido sanar.
Formar y cultivar una relación se ve así: dos mundos distintos intentando encontrarse. Dos historias, dos maneras de amar, dos formas de reaccionar ante el miedo, el dolor o el conflicto. Cruzar esos mundos, tratar de hacer uno solo, no es fácil y nunca lo ha sido, pero hoy parece aún más difícil.
Vivimos en una........
