Alemania o la evanescente abundancia del capital
Hace pocos días el directivo de la empresa alemana Volkswagen anunció la intención de despedir de aquí a 2030 a 100.000 trabajadores de sus plantas. La medida responde a los típicos ajustes contra los trabajadores que el capital lleva a cabo tras ver reducidas sus utilidades en 53% en el año anterior, tendencia que se mantiene en lo que va corrido de 2026. Lo llamativo es que, al ser una de las empresas estrella de la economía alemana, el hecho se convierte en un claro indicador de que bajo el capitalismo sólo reina la inseguridad e incertidumbre, en la medida que todo valor acumulado puede resultar volatilizado por la presión de la competencia, en resumen es cada vez más evidente la crisis de acumulación del capitalismo.
Apenas ayer Alemania era ejemplo de lo supuestamente bien que podía funcionar el capitalismo para una economía que se dedicaba a incrementar su productividad mediante innovaciones permanentes, hasta lograr una posición competitiva ventajosa en el mercado mundial. Pero bajo el capitalismo todo es ilusión, y como si se tratara de un simple giro de tuerca, la economía alemana enfrenta serias dificultades estructurales, situación manifiesta en dos años consecutivos de recesión y crecientes problemas políticos.
Las ventajas competitivas de Alemania se empezaron a enfriar tras la crisis de 2008, muy a pesar que haber logrado cierta recuperación tras ella. En forma cierta la inversión privada se mantuvo, pero fue orientada a los sectores en que había acumulado ventajas, siendo el ejemplo mayúsculo los motores a combustión, los que han perdido su valor dada la transición energética y el avance a los automóviles eléctricos. El capital alemán se concentró en inversiones incrementales sobre lo que ya tenía avanzado, descuidando las áreas estratégicas en que ocurre el actual cambio técnico, en especial en software, IA, redes y centros de datos, exhibiendo ahora allí grandes desventajas respecto del capital de China y los EEUU.
A esa tendencia se sumó la decisión de defender una regla fiscal con déficit máximos de 0,35% del PIB, la que permitió contener el crecimiento de la deuda pública y reducirla del........
