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Cuando una palabra no cabe en el carril de la carretera, ¿qué fragmento debe ir primero?

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monday

Imagine que circula por una autovía que no conoce. El navegador anuncia una salida, el tráfico ocupa los carriles contiguos y sobre el asfalto aparece un destino partido en dos líneas: LONA arriba y BARCE abajo. Durante una fracción de segundo, aquello no parece tener sentido. Después, su cerebro recompone el nombre: BARCELONA.

Las letras no estaban escritas al revés, pero sus fragmentos sí aparecían en un orden poco habitual. El inicio de la palabra estaba más cerca del vehículo y el segmento final, más lejos. Puede parecer un detalle sin importancia. Sin embargo, al volante, leer una simple palabra compite con vigilar el tráfico, mantener la trayectoria y decidir por dónde continuar. Nuestro estudio muestra que ese pequeño cambio en la disposición de una palabra hace que tardemos más en reconocerla.

Cuando un nombre largo no cabe en la anchura del carril, puede dividirse en dos líneas. Eso obliga a elegir entre dos lógicas. La primera respeta la lectura de arriba abajo: BARCE se pinta en la línea superior, más lejos, y LONA en la inferior, más cerca. La segunda sigue el avance del vehículo y coloca el inicio en la línea que el vehículo alcanzará primero. En ese caso, BARCE queda abajo y LONA arriba.

Las dos opciones pueden........

© The Conversation