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Los amores imposibles en las artes plásticas, por Valentina Rodríguez

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15.02.2026

Los amores imposibles en las artes plásticas, por Valentina Rodríguez

Este 16 de febrero se conmemora el Día de los Amores Imposibles. Esta fecha, recordada principalmente en redes sociales, busca generar catarsis o hablar relaciones no correspondidas o platónicas. Surge como contraparte melancólica a la celebración del amor y la amistad, exaltados los 14 de febrero, Día de San Valentín o Día de los Enamorados.

El arte ha sido durante siglos el refugio predilecto para los amores imposibles: esos que están separados por la muerte, las clases sociales, la guerra o la propia voluntad divina. No hay nada que inspire más a un artista que la tensión de lo que «no puede ser».

La historia del desamor en las artes plásticas no es solo el registro de una ruptura; es la crónica de cómo el dolor humano se transforma en materia visual. Mientras el amor suele ser idealizado y suave, el desamor es crudo, asimétrico y, a menudo, mucho más creativo.

La historia del desamor en las artes plásticas no es solo el registro de una ruptura; es la crónica de cómo el dolor humano se transforma en materia visual. Mientras el amor suele ser idealizado y suave, el desamor es crudo, asimétrico y, a menudo, mucho más creativo.

Para recordar esta fecha dejo por aquí mis cinco obras preferidas que tiene como tema el desamor y lo imposible:

1- «Orfeo rescata a Eurídice del inframundo» (1861) de Jean-Baptiste-Camille Corot es una de las representaciones más sutiles y poéticas de este mito, donde el «padre del paisaje moderno» muestra la esperanza antes de la tragedia. Es un recordatorio visual de que el desamor duele más cuando se estuvo a un paso de recuperar lo perdido.

2- «Ophelia» (1852) de John Everett Millais. En esta pintura de uno de los fundadores de la Hermandad Pre-rafaelita, la protagonista de «Hamlet» se muestra entre la vida y la muerte: ella está viva pero ya pertenece al agua. En esta obra se amplifica la belleza y el romanticismo del momento. De acuerdo con el Centro de Estudios Visuales de México, el realizador Lars Von Trier se inspiró en este cuadro para una de las escenas de la película “Melancholia” (2011).

3-«El beso» (1882) de Auguste Rodin. Esta escultura es el monumento definitivo al deseo contenido. Originalmente fue diseñada para formar parte de «Las Puertas del Infierno», el proyecto de Rodin inspirado en la “Divina Comedia” de Dante. Muchos críticos sostienen que la intensidad y el realismo de los cuerpos en la pieza reflejan la tormentosa relación que mantenía en la vida real el artista con su alumna y amante, Camille Claudel.

4- «La edad madura» (1910) de Camille Claudel. Es una de las obras más desgarradoras y potentes de toda la historia de la escultura –y la única de esta selección que he visto en vivo. Es una pieza que duele al verla porque todos hemos sido, en algún momento, esa figura que suplica que no la dejen atrás. Historiadores y críticos apuntan que la obra es una representación literal del final de la relación entre Claudel y Rodin.

5-”Las dos Fridas” (1939) de Frida Kahlo. Este es uno de los autorretratos más famosos de la pintora mexicana, realizado en un momento de crisis absoluta: justo después de su divorcio de Diego Rivera («El hombre en el cruce de caminos»). El cuadro muestra su dolor y su dualidad, en un formato inusualmente para los que solía trabajar: la pintura mide 173,5 x 173 cm.

En el arte un amor imposible es una línea que se extiende infinitamente sin llegar a tocar su objetivo, creando una composición dinámica y emocional que resuena con la experiencia humana. –Solo en las artes plásticas el amor imposible no es una derrota– muchas veces en la vida real tampoco lo es.

*Lea también: El Helicoide en las artes plásticas, por Valentina Rodríguez

Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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