El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño DomÃnguez
El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño DomÃnguez
La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas no fue un debate diplomático convencional. Aquella sala, diseñada por tres grandes arquitectos del Movimiento Moderno –Le Corbusier, Oscar Niemeyer y Wallace Harrison–, donde se sientan mandatarios de todas las nacionalidades, fue el escenario de una confesión geopolÃtica: la de un presidente que, desde la tribuna multilateral, describió un acuerdo energético no como cooperación entre Estados, sino como el reparto del botÃn tras una guerra sin resistencia.
Donald Trump lo dijo, en esencia, con la contundencia de quien no teme las consecuencias: al vencedor le corresponden los despojos. Y con esa frase, más que una arrogancia desafiante, dejó al descubierto el ardid de un acuerdo que otorga control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas.
Donald Trump lo dijo, en esencia, con la contundencia de quien no teme las consecuencias: al vencedor le corresponden los despojos. Y con esa frase, más que una arrogancia desafiante, dejó al descubierto el ardid de un acuerdo que otorga control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas.
La escena tuvo dos dispares protagonistas. Trump, que habló con la actitud de quien saborea una victoria. Delcy RodrÃguez, adosada a una butaca que parecÃa envolverla, como con ganas de consumirse en ella, escuchó en silencio y horas después agradeció la «disposición al diálogo» del declarante inconsciente.
Entre ambos, una delegación venezolana que no ejerció la diplomacia que estos encuentros suponen, sino sumisión. Y un testigo incómodo y reflexivo: Lula da Silva, que resumió la situación con una frase lapidaria que vale más que muchos análisis: «En Venezuela mandan los Estados Unidos».
Para justificar la apropiación, Trump invocó una guerra que los hechos desmienten. Según la narrativa oficial y coberturas de prensa, la operación del 3 de enero en las instalaciones del Fuerte Tiuna, en Caracas, la deposición y el traslado de Nicolás Maduro a Nueva York, se ejecutó sin resistencia institucional ni militar efectiva.
No hubo combate ni defensa del territorio tomado; la guerra........
