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Costa Rica, entre la nostalgia y la bronca, por Enrique Gomáriz Moraga

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15.09.2026

Costa Rica, entre la nostalgia y la bronca, por Enrique Gomáriz Moraga

Desde hace unos años, en Costa Rica los datos muestran el establecimiento de dos visiones de país profundamente diferenciadas, tanto en el campo económico estratégico como en el sociocultural. Dos hechos ocurridos en agosto reflejan más explícitamente las dimensiones y características de ambas visiones: la concentración del pasado 6 de agosto en la Plaza de la Democracia en favor del régimen democrático y el poder judicial, y, una semana más tarde, la publicación de los sondeos de opinión sobre la gestión de la presidenta Laura Fernández, a cien días de iniciado su gobierno, cuyo apoyo se sitúa por encima del 74 % de las personas consultadas.

Esta es una cifra récord en la historia política nacional, sobre todo si se tiene en cuenta que las encuestas fueron realizadas después del plantón de la oposición.

Sin embargo, ello no disminuye la significación política del plantón. Más bien identifica su naturaleza. Se trata de una demostración activa y exitosa de un segmento ciudadano, en buena medida reflejo de la unidad de acción de las fuerzas opositoras al gobierno, que, sin embargo, es claramente minoritaria respecto de la opinión del conjunto de la ciudadanía.

Una vez más, se demuestra que la capacidad de movilización de las minorías dista de representar la percepción ciudadana mayoritaria. Un fenómeno frecuente a nivel mundial.

No obstante, esa oposición minoritaria está dotada de una argamasa sociocultural no menos robusta que la que representa el proyecto refundacionista de la presidenta Fernández. En realidad, lo que hoy une a la representante neoliberal del partido socialcristiano con la representación izquierdista del Frente Amplio y la fracción socialdemócrata de Liberación Nacional es, sobre todo, la defensa de las tradiciones políticas de la democracia costarricense del pasado, claramente exitosas a nivel continental.

No obstante, esa oposición minoritaria está dotada de una argamasa sociocultural no menos robusta que la que representa el proyecto refundacionista de la presidenta Fernández. En realidad, lo que hoy une a la representante neoliberal del partido socialcristiano con la representación izquierdista del Frente Amplio y la fracción socialdemócrata de Liberación Nacional es, sobre todo, la defensa de las tradiciones políticas de la democracia costarricense del pasado, claramente exitosas........

© Tal Cual