Costa Rica, entre la nostalgia y la bronca, por Enrique Gomáriz Moraga
Costa Rica, entre la nostalgia y la bronca, por Enrique Gomáriz Moraga
Desde hace unos años, en Costa Rica los datos muestran el establecimiento de dos visiones de paÃs profundamente diferenciadas, tanto en el campo económico estratégico como en el sociocultural. Dos hechos ocurridos en agosto reflejan más explÃcitamente las dimensiones y caracterÃsticas de ambas visiones: la concentración del pasado 6 de agosto en la Plaza de la Democracia en favor del régimen democrático y el poder judicial, y, una semana más tarde, la publicación de los sondeos de opinión sobre la gestión de la presidenta Laura Fernández, a cien dÃas de iniciado su gobierno, cuyo apoyo se sitúa por encima del 74 % de las personas consultadas.
Esta es una cifra récord en la historia polÃtica nacional, sobre todo si se tiene en cuenta que las encuestas fueron realizadas después del plantón de la oposición.
Sin embargo, ello no disminuye la significación polÃtica del plantón. Más bien identifica su naturaleza. Se trata de una demostración activa y exitosa de un segmento ciudadano, en buena medida reflejo de la unidad de acción de las fuerzas opositoras al gobierno, que, sin embargo, es claramente minoritaria respecto de la opinión del conjunto de la ciudadanÃa.
Una vez más, se demuestra que la capacidad de movilización de las minorÃas dista de representar la percepción ciudadana mayoritaria. Un fenómeno frecuente a nivel mundial.
No obstante, esa oposición minoritaria está dotada de una argamasa sociocultural no menos robusta que la que representa el proyecto refundacionista de la presidenta Fernández. En realidad, lo que hoy une a la representante neoliberal del partido socialcristiano con la representación izquierdista del Frente Amplio y la fracción socialdemócrata de Liberación Nacional es, sobre todo, la defensa de las tradiciones polÃticas de la democracia costarricense del pasado, claramente exitosas a nivel continental.
No obstante, esa oposición minoritaria está dotada de una argamasa sociocultural no menos robusta que la que representa el proyecto refundacionista de la presidenta Fernández. En realidad, lo que hoy une a la representante neoliberal del partido socialcristiano con la representación izquierdista del Frente Amplio y la fracción socialdemócrata de Liberación Nacional es, sobre todo, la defensa de las tradiciones polÃticas de la democracia costarricense del pasado, claramente exitosas........
