Avanza la Sexta República, por Gregorio Salazar
Avanza la Sexta República, por Gregorio Salazar
Lo que se está abriendo en Venezuela ante los ojos de los cientÃficos sociales es un campo inédito y tan frondoso para la investigación donde, por lo pronto, nadie puede aventurarse a lanzar una hipótesis sobre lo que resultará del sobrevenido enlace matrimonial entre nuestra criolla revolución socialista, chavista y antiimperialista y sus nuevos mejores socios de la denostada Casa Blanca.
Uno relee despaciosamente lo dicho para tratar de aproximarse a semejante voltereta de la historia sin que nos abrume el vértigo, nos paralice la duda y la razón termine por convencerse a martillazos –lo mismo que a aquella estatua de Chávez— de que es verdad que ha surgido un nuevo idilio entre los que toda la vida fueron los repudiados yanquis y los aguerridos hijos de Chávez, sobrinos de Raúl, nietos de Fidel.
Todo ha sido tan radical, vertiginoso y sorprendente que apenas hace cuarenta dÃas Delcy RodrÃguez exigÃa a los EEUU una fe de vida de Nicolás y Cilita, llevados por los aires por la Delta Force, y el jueves, convertida en presidenta interina, almorzaba en un campo petrolero del oriente del paÃs con un altÃsimo representante de la señalada fuerza secuestradora: Business are business.
Por lo pronto la patria ha parido, de madrugada y con fórceps, tripochos. A Delcy, Jorge y Diosdado se les ha visto varias veces como el triunvirato reinante, que Padrino se mojará el Ãndice en saliva, lo levantará y seguirá la dirección con la que el viento le indique hacia dónde se inclina la balanza del poder porque, a decir verdad, tan monolÃtica no es esa non sancta “trinidad†que continúa aferrada al poder.
Si algo revelarÃa que la “unidad perfecta†ha salido maltrecha después de la lluvia de tomahawks y hellfire missils es la manera como cada quien ha asumido el debate del proyecto de la ley de amnistÃa. Los hermanos RodrÃguez encargaron a Jorge Arreaza la recepción de las consultas. Dijo este que escuchó a cien personas durante seis horas de audiencias. Algo es algo, si de oÃr a los ciudadanos se trata….
En cambio desde el bando de Cabello, esgrimieron una espada largo tiempo envainada, aquella fosforada diputada de otros tiempos, para arremeter contra el proyecto. Dejó ver en el debate que por cuenta de ella no se aprobarÃa.
No entiende tanta “magnanimidad†por parte de la presidenta encargada cuando el paÃs acaba de ser bombardeado acabando con el perÃodo de “paz†que inauguró Maduro después de la constituyente del 2017. Constituyente, por cierto, espuria, inconstitucional y atropellante, habrÃa que agregar para más y mejores señas.
Está por verse si se ensancharán las diferencias entre esas dos tendencias o, simplemente, el chavismo pretende mantenerse en ese acostumbrado doble juego para hacer parecer la Ley de AmnistÃa como una apertura democrática, pero quedarse en el amago, negando además la derogatoria de la Ley Contra el Odio, concebida para criminalizar cualquier crÃtica al poder. Sin ello ninguna amnistÃa estará completa.
Lo cierto es que posiciones como la que azuza la citada diputada comienzan a socavar anticipadamente el necesario clima de convivencia, de contribución a la justicia, de neutralización de los odios que deberÃa surgir después de la aprobación de la Ley de AmnistÃa. Hay quien no se resigna a gobernar sin tener que recurrir al terror.
¿Y MarÃa Corina Machado? Recibe de los representantes demócratas el respaldo que esperaba de Trump. Los congresantes piden garantÃas para su regreso seguro a Venezuela y exigen la libertad plena para Juan Pablo Guanipa y otros dirigentes.
Los estudiantes, que van ganando poco a poco espacio en la calle, marcharon nutridamente y recibieron el mensaje de la lÃder opositora: “Ya no hay miedo, hay sed de libertadâ€.
Hoy por hoy, la dupla Delcy-Trump, que se consolidará con la visita de la interina a Washington, va inaugurando esta especie de Sexta República, una de las opciones en este campo de experimentación, en el que surge una Venezuela domada y tutelada, de bridas cortas, donde pronto Nicolás Maduro no será más que un mal recuerdo, pero eso sÃ: con un eventual diluvio de petrodólares en el horizonte.
Gregorio Salazar es periodista. Exsecretario general del SNTP.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artÃculo
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