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Malignidad-maldad, por Gisela OrtegaÂ

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23.02.2026

Malignidad-maldad, por Gisela Ortega 

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El mal o la maldad es todo lo contrario al bien, a todo lo que se aparta de lo lícito y honesto. Condición negativa atribuida al ser humano que indica la ausencia de moral, bondad, caridad o afecto natural por su entorno y quienes nos rodean.

También implica contravenir deliberadamente usando la astucia, los códigos de conducta, moral o comportamientos correctos en un grupo social.

La historia de la humanidad está llena de ejemplos de hombres que han utilizado la maldad para lograr sus objetivos, pero también de líderes que han luchado por la justicia y la libertad, inspirando al mundo con su valentía y visión de un futuro más justo y libre.

La historia de la humanidad está llena de ejemplos de hombres que han utilizado la maldad para lograr sus objetivos, pero también de líderes que han luchado por la justicia y la libertad, inspirando al mundo con su valentía y visión de un futuro más justo y libre.

Según definición de Wikipedia, IA y obras varias de consulta indican que la maldad es el término que señala la falta de benevolencia que debe tener un ser según su naturaleza o destino. De esta manera, el mal seria la característica de quien tiene una carencia, o de quien actúa fuera de un orden ético, convirtiéndose, en consecuencia, en alguien o algo malo.

El psiquiatra polaco, Andrzej Łobaczewski, (1921-2007) adoptó el término Ponerología, o el «estudio del mal» a una investigación interdisciplinaria de las causas de períodos de injusticia social. El termino proviene del griego poneros (el mal).

Se llama mal a todo lo que es contrario al bien, a todo lo que se aparta de lo lícito y honesto y de aquí se derivan una serie de significados, tanto en las cosas en sí como en el modo de realizarlas, tal como explican los adverbios: incorrectamente, indebidamente malamente, refiriéndose a las cosas hechas de una manera no correcta, injusta y contraria a la que debía hacerse.

El mal para la ética es una condición negativa atribuida al ser humano que indica la ausencia de principios morales, bondad, caridad o afecto natural por el entorno y los entes que figuran en él.

Actuar con maldad, para la sociología implica contravenir deliberadamente los códigos de conducta, moral o comportamientos oficialmente correctos u ortodoxos en un grupo social.

La cuestión filosófica sobre la naturaleza del mal depende de si la moralidad es absoluta, relativa o ilusoria. Entre los problemas que la existencia del mal ha planteado todos los tiempos. Uno es de mayor importancia: la cuestión de lo que es el mal o la maldad y por qué existe así como su concepto antagónico, el bien o bondad.

Sócrates, 470-399 a.C., en su estudio del intelectualismo moral, identifica el mal con la ignorancia. En la teoría platónica el mal es aquello en lo que no participa de ninguna manera la idea del Bien. Platón, 427-348 a.C., entiende que como las ideas son perfectas y positivas, todo lo malo es imperfecto y exclusivo del mundo sensible.

Friedrich Nietzsche, 1844-1900, en su obra: Más allá del bien y el Mal, publicada en 1886, sostiene que hay que superar la moral judeocristiana y los filósofos del futuro deben transmitir sus valores creándose otros más propios y fundados en la voluntad de poder, el vitalismo dionisiaco, la imaginación y la autoafirmación, negando una moral universal y por tanto un mal único para todos los seres humanos.

Enfrentando las utopías políticas del renacimiento, el político, Nicolás Maquiavelo, 1469-1527, autor del célebre tratado El Príncipe, presupone que la malignidad humana es ineludible y no pueda ser erradicada: lo único que se puede hacer es cultivar una virtú que permita una audaz política del mal menor por medio de la llamada razón de Estado.

Algunos filósofos, como Jean-Jacques Rousseau, 1712-1778, del siglo XVIII, argumentó que los humanos nacen con una bondad innata y que es la sociedad la que los corrompe.

En contraste, otros, como Thomas Hobbes, 1588-1647, filósofo y político inglés, creía que los humanos son egoístas y agresivos por naturaleza y que necesitan leyes y un gobierno para controlar su comportamiento.

No se nace malo, pero tampoco se nace completamente bueno. El desarrollo humano es complejo y multifactorial, y la interacción entre la genética, el entorno y las experiencias individuales determina si una persona desarrolla comportamientos que se consideran «malos» o «buenos».

La maldad, se manifiesta a través de la falta de empatía, el uso del miedo y la violencia para controlar a la población, la supresión de libertades civiles y la promoción de ideologías extremistas.

La maldad, se manifiesta a través de la falta de empatía, el uso del miedo y la violencia para controlar a la población, la supresión de libertades civiles y la promoción de ideologías extremistas.

En la Biblia, la maldad presenta curiosidades interesantes, no solo narra, sino que sirve como telón de fondo para mostrar el poder de Dios para vencerla, desde los relatos de la creación hasta las promesas de redención.

Figuras bíblicas o históricas son conocidas por su maldad, ambición y tiranía. Abimelec fue un usurpador cruel en Israel; Jezabel una reina pagana que introdujo la idolatría; Atalia su hija que intentó exterminar la línea real de Judá; Amán un cortesano persa que planeó el genocidio judío, y Herodes (el Grande o Antipas) un rey que ordenó la muerte de Juan el Bautista y la masacre de los inocentes.

La historia está llena de ejemplos que han utilizado la mezquindad como herramienta de poder, a menudo con consecuencias devastadoras para la humanidad: Adolf Hitler, quien lideró la Alemania nazi y perpetró el Holocausto, y a Iósif Stalin, quien gobernó la Unión Soviética con mano dura y causó la muerte de millones de personas a través de purgas y hambrunas.

*Lea también: La puerta que se abre: libertad, justicia y reencuentro, por Stalin González

Otros testimonios incluyen, a Pol Pot, Mao Zedong, Idi Amin, y Saddam Hussein, quienes también han sido acusados de utilizar la maldad y la crueldad para lograr sus objetivos políticos.

Para algunas religiones, la maldad es un misterio, que caracteriza y describe aspectos del ser humano desviados de la naturaleza del amor, la justicia y lo social.

Todas las culturas poseen una serie de «creencias naturales» sobre qué cosas son malvadas. Las maldades naturales generalmente incluyen la muerte accidental, las enfermedades y otras desgracias. Mientras que las maldades morales circunscriben la violencia, la traición y otros comportamientos destructivos hacia otros.

Tiene la maldad diferentes grados, que van desde la ociosidad hasta la perversidad. La gente que tiene pretensiones de destacarse está dispuesta a mal poner a otros, porque se coloca en una situación de desigualdad y a toda costa quiere evitar a un posible contendor.

También hay otros pequeños seres –de espíritu, no de tamaño–, que para sobrevivir dedican buena parte de su tiempo a hacer maldades. Esto se da en todos los estratos, desde las más altas esferas del gobierno, partidos políticos, ambientes sociales, oficinas y hasta los niveles más elementales.

También hay otros pequeños seres –de espíritu, no de tamaño–, que para sobrevivir dedican buena parte de su tiempo a hacer maldades. Esto se da en todos los estratos, desde las más altas esferas del gobierno, partidos políticos, ambientes sociales, oficinas y hasta los niveles más elementales.

La mayoría de los seres humanos vivimos según reglas de comportamientos aprendidas o vividas durante la niñez. Pero el ser humano no es malvado por naturaleza, sino que se transforma a lo largo de su vida, dependiendo de la enseñanza y del ejemplo que se nos dé.

Hay que fomentar la educación en valores éticos y morales, promoviendo la empatía, la compasión y el respeto por los demás.

No se puede hablar de malignidad sin mencionar a los trolls. Nacieron por allá lejos entre el paleolítico y el neolítico en los países escandinavos. Son países de clima frío y la gente pasa mucho tiempo en casa. Es de entenderse entonces que proyecten todo lo malo hacia afuera, donde imaginan está el peligro.

Ellos viven en cuevas, bosques, altas montañas como las de Noruega y fiordos. Son malucos, de toda maldad, feos también y amenazantes siempre. Como todo lo que está en la fantasía no muere nunca, al llegar la informática a nuestras vidas, se transformaron en troles cibernéticos.

Son absolutamente terribles. Leen los chats, se meten y, si pueden, echan todo a perder. Crean desorden, enemistades y hasta se meten en política, si los dejan. ¿Cómo se combaten? Hay un solo remedio. Igualito que un novio despechado. ¡No se les hace caso!

Son absolutamente terribles. Leen los chats, se meten y, si pueden, echan todo a perder. Crean desorden, enemistades y hasta se meten en política, si los dejan. ¿Cómo se combaten? Hay un solo remedio. Igualito que un novio despechado. ¡No se les hace caso!

Gisela Ortega es periodista.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo.

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