El número 28, por Gisela Ortega
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Las matemáticas y la estadística como campo de estudio complementario proveen herramientas que nos enseñan a analizarla información de forma apropiada, identificar patrones, resolver problemas de manera lógica y predecir con grados de certeza plausibles escenarios futuros.
La historia de los números perfectos forma parte de una de las más antiguas y fascinantes ramas de las matemáticas: la teoría de las cifras También es perfecto el 28, porque sus divisores son 1, 2, 4, 7 y 14 y la suma de esos divisores propios, 1+2+4+7+14 es igual a 28.
Para la física de partículas, los números 2, 8, 20, 28, 50, 82 y 126 (y tal vez alguno más) son “mágicos”, porque los núcleos atómicos que contienen esos números de nucleones (protones y neutrones) son más estables de lo previsto por la famosa fórmula del físico y filósofo alemán, Carl Friedrich Freiherr von Weizsäcker (1912-2007) o FSM (fórmula semiempírica de la masa).
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El 28 es un número compuesto, que tiene los siguientes factores propios: 1, 2, 4, 7 y 14. Como la suma de sus factores es 28, se trata de un número perfecto, concretamente el segundo, después del seis y antes cuatrocientos noventa y seis. Como número perfecto, está relacionado con el número primo de Mersenne 7, ya que 2 (3 – 1) (2 3 – 1) = 28.1
-Wikipedia.
-La enciclopedia de los números.
Gisela Ortega es periodista.
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