No nos regalaron el poder: lo conquistamos
Durante décadas, a las mujeres se nos negó el acceso al poder con una narrativa cuidadosamente construida: que no éramos necesarias, que no estábamos listas, que nuestro lugar estaba en la periferia de las decisiones. No fue un accidente ni una omisión: fue una exclusión sistemática. Una deuda histórica sostenida por un sistema que normalizó el silencio femenino y convirtió la ausencia de mujeres en regla.
Hoy esa deuda empieza a cobrarse. No con discursos condescendientes ni con símbolos vacíos, sino con mujeres ocupando espacios de decisión, ejerciendo poder real y asumiendo responsabilidades públicas. Eso incomoda. Y que incomode es una buena señal: significa que el orden tradicional se está moviendo.
El poder que hoy ejercen las mujeres no........
