Razones por las que el castigo evangélico a la izquierda de Brasil no sucedería en México
Según el censo del 2020 realizado por el INEGI, el 11.2% de la población se declaró protestante, cristiana o evangélica, frente a 7.5% en 2010. Los católicos bajaron de 82.7% a 77.7%. El mayor porcentaje protestante-evangélico es el de Chiapas, con 32.4%, seguido por Tabasco, Campeche y Quintana Roo. Lo curioso es que desde el ascenso de López Obrador, las comunidades cristianas evangélicas de Tabasco y Chiapas fueron vínculos que se mantuvieron en su red de alianzas, por paradójico o contradictorio qué pudiera parecer con su agenda.
Lejos del 26.9% de evangélicos en Brasil (Censo 2022, 47.4 millones) frente a 14.1 millones en México, en México la comunidad evangélica no es todavía tan grande como para ser representativa en un castigo electoral y su cercanía política con el oficialismo de la izquierda que gobierna los mantiene dentro del espectro de la Cuarta Transformación. Los poco más de 14 millones evangélicos en México equivale a cerca de 11% de la población (Censo INEGI 2020). La proporción mexicana es menos de la mitad de la brasileña y dentro de aquella fracción, menos de la mitad es opositora a la izquierda de México.
Si analizamos la perspectiva religiosa, los católicos todavía mayoritarios y hay un análisis profundo entre las analogías de la virgen morena de Guadalupe con el nombre del partido fundado por Andrés Manuel, MORENA. En México, alrededor de tres cuartas partes se declaran católicas. Brasil ya cayó a 56.7% y la distancia entre ambas religiones se achicó, la competencia entre iglesias se mantiene viva. México sigue en un régimen de hegemonía católica con pluralización lenta en donde cabe una diversidad de credos que guardan sincretismo con las religiones prehispánicas tanto así como con una fusión de “santos” propios, como las comunidades qué rezan el rosario pero viven cerca de la Santa Muerte y de vez en cuando, le dejan una moneda o una veladora y como los que habitan en el norte y adoran a San Malverde en honor a Jesús Malverde, el santo de los pobres que protege en Sinaloa a los narcos.
El crecimiento evangélico mexicano se concentra en el sureste (Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo), pero en el grueso del electorado urbano más bien hay una decaída religiosa por igual. En Brasil, en cambio, el voto evangélico pesa en periferias metropolitanas de estados muy grandes, lo que lo........
