La triste historia del axolotl
Es difícil no caer rendidos ante la belleza del prehispánico monstruo del agua, con sus coronas que son branquias pero que parecen destellos de un sol chiquito. Son criaturas que parecen escapadas de la mitología y que fácilmente podrían haber sido símbolos de guardianes del Mictlán, animales que el mundo natural produjo como si supiera que algún día necesitaríamos metáforas.
El ajolote es nombrado así en español aunque en realidad es el axolotl. Fray Bernardino de Sahagún fue uno de los primeros en dejarlo escrito en su Historia general de las cosas de Nueva España. Este franciscano que aprendió náhuatl para comprender el mundo que describía y registró al ajolote con la minucia de quien sabe que está frente a algo insólito, llamándole salamandra, monstruo de agua, describiéndolo y diciendo que es escurridizo, imposible de agarrar.
Antes y después de Sahagún, el animal no ha dejado de fascinar por su extrañeza, Julio Cortázar quedó paralizado ante su pecera en el Jardin des Plantes de París y escribió uno de los cuentos más perturbadores en lengua española, donde el narrador termina siendo el ajolote, atrapado detrás del cristal mirando hacia afuera.
Roger Bartra le dedicó una enciclopedia cultural entera llamada Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano, que reúne a Aldous Huxley, Primo Levi, Octavio Paz, y también a Satoshi Tajiri, el creador de Pokémon, que se inspiró en él para diseñar a Wooper: en japonés, el ajolote se llama wooper looper y ese nombre viajó hasta convertirse en un personaje global que millones de niños conocen sin saber que existe un lago en........
