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Miradas críticas a la producción de migraciones en el capitalismo

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Las masivas, selectivas y vertiginosas migraciones internacionales forzadas del siglo XXI han sido resultado de los diferentes procesos relacionados con el capitalismo contemporáneo [1]. Para inicios de la década del 2020, se calculaba en aproximadamente 280 millones los migrantes internacionales distribuidos en diferentes regiones del Norte y Sur globales [2]. Previo a la indagación de la relación entre migración y el capitalismo, es pertinente una breve caracterización de este último. El capitalismo del presente siglo, en tanto sistema económico de dimensiones globales e incesante acumulación de capital, se ha distinguido, entre otros, por cuatro fuertes procesos. Primero, una permanente producción de mercancías y una alta demanda de trabajo barato, precarizado y desechable. Segundo, drásticas y veloces dinámicas de hiperconcentración de dinero, propiedades y bienes de consumo; el número de multimillonarios y su riqueza ha crecido de manera importante en los últimos años [3]. Tercero, una acelerada y alarmante dinámica de incremento de la desigualdad socioeconómica y de la pauperización (entre el sur y norte globales). Por último, en el marco de dicha producción constante de mercancías (que demanda la intervención y explotación de la naturaleza), se da la producción histórica y estructural de una compleja crisis climática planetaria: calentamiento global, incremento del nivel del mar, contaminación de suelos y aguas, pérdida de la biodiversidad; crisis derivada de la “dominación” del medio ambiente socionatural por parte de los poseedores del capital. En su conjunto, se trata de un severo y desconcertante panorama de drásticos procesos de precarización en múltiples ámbitos de la existencia de gran parte de la población humana del planeta; y también de las especies animales no humanas.

En este drástico marco de acentuados contrastes, y hasta 2025 (poco antes de la llegada de la segunda presidencia de Trump y de diferentes gobiernos de derecha y ultraderecha en Europa), las migraciones internacionales forzadas, que habían sido desde hace siglos procesos fundamentales en la configuración del mundo moderno, habían presentado un fuerte crecimiento desde el último cuarto del siglo XX y hasta muy poco antes del inicio de la presente década [4]. Además, y particularmente en los inicios del siglo XXI, estas migraciones habían mostrado una clara dinámica de diversificación y de dispersión (y crecimiento) geográfico hacia diversas regiones del globo [5].

Estos millones de migrantes son una fuerza laboral precarizada, explotada y fundamental para la economía y los procesos productivos de los Estados nacionales del norte global. En el caso de Estados Unidos (EUA), por ejemplo, los migrantes son trabajadores esenciales en la agroindustria, la construcción y diversos enclaves estratégicos del sector de servicios (trabajadoras del hogar, labores de limpieza, cuidadores, despachadores de pequeños comercios, etc).

Debido a los procesos de envejecimiento en los países de altos ingresos, los migrantes suplen y resuelven una drástica y estructural carencia de trabajadores -sobre todo manuales- en el norte global. También, los migrantes dinamizan y aceleran los procesos de reducción de costos de producción y de incremento de ganancias, esto debido a que sus salarios son menores, no reciben a cabalidad seguridad social, y tampoco tienen todas las prestaciones de ley; son trabajadores baratos, precarizados y explotados. Y, no menos relevante, los migrantes anualmente generan millonarias contribuciones fiscales mediante el pago de impuestos y el consumo de múltiples bienes. También es cierto que los migrantes salen de sus países de origen buscando salarios reales (mucho) mejor remunerados, lo que les permite un incremento importante de sus condiciones de vida y las de sus familias [6].

En un marco más amplio, está documentado que las migraciones forzadas han sido producidas, entre otras diferentes causas, por procesos estructurales y........

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