Qué autonomía de la política
En esta reflexión frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, voy a hacer referencia a las aportaciones de Mario Tronti, importante intelectual del ‘operaismo’ italiano de los años sesenta/setenta que, posteriormente, ha desarrollado, desde cierto eurocomunismo heterodoxo, el tema de la ‘autonomía de lo político’. Una derivación más radical de su pensamiento ha sido reelaborada, más tarde, por Toni Negri, con sus conceptos de obrero social y multitud. Y ahora, está cobrando nuevamente cierta actualidad.
El concepto de la política como relaciones de poder
Los dos conceptos habría que precisarlos. Autonomía no es independencia ni, por supuesto, completa determinación causal, como en ciertas posiciones mecanicistas o estructuralistas. La cuestión es analizar, en términos sociohistóricos y concretos el papel mediador o interactivo entre esos dos componentes: estructura (contexto) y acción (agencia).
El concepto de político está vinculado con las relaciones de poder, con la dominación, de unos grupos sociales, y la subordinación, de otras capas, más o menos jerarquizados, así como con su gestión y sus componentes principales: la democracia o el sistema institucional; la normativa o Estado de derecho; la ciudadanía o soberanía del pueblo (o la nación), de donde emanaría el poder, y la finalidad o las aspiraciones de la sociedad y sus agentes, definidas como su bien común o su interés general.
Puede ser polisémico, pudiéndose interpretar en tres planos predominantes: la gestión institucional o desde el aparato estatal y conectado con los grupos de poder; la actividad sociopolítica, de articulación de fuerzas sociales y políticas, incluido la formación de campos socioelectorales y de contrapoder popular; la acción cultural e ideológica, con la relevancia programática y del discurso, desarrollada por minorías intelectuales, aparatos comunicativos o medios y redes sociales. Adelanto mi posición, coherente con lo que hemos expuesto aquí.
La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.
La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas. Por........
