Opinión: Paloma y Oviedo construyen país desde la diferencia
La polarización se ha vuelto tan poderosa en Colombia que ya ni siquiera tolera algo tan básico como el desacuerdo. Hoy basta con que dos personas no piensen exactamente igual para que inmediatamente aparezca el veredicto público: “esa alianza no funciona”. Eso es exactamente lo que está pasando con la coalición entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.
Desde que ambos candidatos decidieron unirse, se ha visto que tienen diferencias en algunos temas. En varios medios de comunicación han expresado con franqueza esos puntos de distanciamiento, y con ello ha sido suficiente para que muchos concluyan que la alianza es inviable, como si gobernar un país significara pensar exactamente igual en cada tema.
Pero esas reacciones revelan un problema mucho más profundo. Revelan hasta qué punto la política colombiana ha quedado atrapada en esa lógica, la idea de que la única forma válida de hacer política es la uniformidad absoluta.
La política no puede ser una guerra de identidades, en el que hay que elegir un bando y cerrarse completamente a cualquier matiz, y que dialogar con quien piensa distinto es una señal de debilidad, la democracia nunca ha funcionado así.
Las sociedades que avanzan no son aquellas donde todos piensan igual, sino aquellas donde personas con diferencias profundas logran construir acuerdos sobre lo esencial. La política, en su mejor versión, no es el arte de la unanimidad, es el arte del encuentro. La democracia no se fortalece cuando todos piensan igual, se fortalece cuando quienes piensan distinto son capaces de construir........
