De un trancón eterno a una oportunidad histórica
Después de las inundaciones de la Autopista Norte de esta semana hay anuncios que llegan con alivio y con la sensación de que, por fin, nos movemos en la dirección correcta. La ampliación de la Autopista Norte entre la 191 y la 245 es uno de esos casos. Después de años de obstáculos, el acta de inicio marca algo más que el comienzo de una obra: marca la posibilidad real de transformar uno de los corredores más congestionados de la ciudad. Porque esta obra no es sólo para la movilidad, tiene que ver con conectar ecosistemas, crear pasos de fauna y prevenir inundaciones en los próximos años.
Si hay algo en lo que coincidimos los bogotanos es en el desgaste que implica moverse por la ciudad. Y la Autopista Norte ha sido, durante años, uno de los símbolos más claros de ese problema: trancones interminables, tiempos impredecibles y una infraestructura que se quedó corta frente al crecimiento de la ciudad y la región.
Pasar de seis a doce carriles, incorporar un carril exclusivo para TransMilenio, construir retornos a desnivel y complementar con andenes y ciclorrutas habla de una visión más integral de la movilidad. Es, al final, un nuevo corredor para........
