Sebastián Urbina: «Derechas e izquierdas (2ª Parte)»
Sebastián Urbina: "Derechas e izquierdas. (1ª Parte)"
La ‘participación’ sería otro valor típico de la izquierda. ¿Quieren decir que cuando la derecha gana las elecciones se termina la participación de los ciudadanos y que se retoma al ganar la izquierda? Hay que ser muy fanático para tragar eso. Pero los hay, por desgracia, que son capaces de tragar lo que sea si es de los suyos. Recuerden lo que dijo el cantante Miguel Rios: ‘Votaré al PSOE, haga lo que haga’.
¿Se acuerdan del antidemocrático Pacto de Tinell? ¿Y del ‘cordón sanitario’ propuesto por el actor Federico Luppi? Son ejemplos de cómo entiende la izquierda (y sus amigos nacionalistas) la participación. ¿Cómo se puede hablar de ‘participación’ como un valor de la izquierda, cuando han tratado de excluir de las instituciones democráticas al principal partido de la oposición? Recientemente, el comunista Pablo Iglesias (fue vicepresidente con Pedro Sánchez) ha dicho que- si pudiera- ilegalizaría a PP y Vox. Esta es la participación progresista. Partido único. El suyo. O sea, comunistas.
Hablando de participación, recordemos que el reconocimiento del voto a las mujeres, durante la II República española, fue obra de la derecha. No de la izquierda. Esto sí es participación.
Otro valor de la izquierda sería ‘la justicia social’. Recordemos la propaganda del partido socialista durante la época felipista. Sacaron a relucir el amenazante doberman, y dijeron que si ganaba la derecha quitarían las pensiones a los jubilados. Por supuesto, todo era mentira. Tanta mentira nos obliga a recordar que Prusia fue el primer país en crear un sistema público de pensiones, llamado de reparto. De la mano de Bismarck, el llamado Canciller de Hierro (1815-1898). Tampoco fue la izquierda.
Como dice M. Rojas, en ‘Reinventar el Estado del Bienestar’, Suecia ha sido un modelo para los socialdemócratas. Pero ha sido este país el que ha puesto de manifiesto las debilidades de este modelo cuando se sobrepasan ciertos límites. Suecia inició, a partir de la profunda crisis de los años 90, la búsqueda intensa de un Estado del Bienestar más viable. M. Rojas cuenta cómo Suecia ha pasado del Estado benefactor al Estado posibilitador, con éxito.
Con otras palabras, frente al Estado Benefactor, dispuesto a controlarlo todo y a decidirlo todo desde la cuna a la tumba, típico de la izquierda auténtica, con servicios universales y gratuitos, se ha impuesto el Estado Posibilitador. Éste se entiende como un complemento (para la justicia social) del vigor de la sociedad civil. De la creatividad y la dinamicidad de la economía de mercado. Se trata........
