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Se busca jardineros

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25.04.2026

Hace cinco mil años, un pueblo anterior a la escritura y a la cerámica levantó en el valle de Supe una ciudad con pirámides, plazas circulares, canales y anfiteatros. Caral. Sin tratados de arquitectura, ni ingenieros titulados, o matemáticas escritas. Pero sí una técnica —la shicra, bolsas tejidas con fibra vegetal y rellenas de piedra— y una práctica transmitida a lo largo del tiempo. La ciudad sigue en pie.

Cuatro milenios después, en los Andes del sur, los incas hicieron algo distinto pero emparentado: cortaron piedras enormes y las encajaron sin mortero, con enorme precisión. Cuando la tierra tiembla —y en los Andes tiembla siempre— los muros de Machu Picchu no se resisten al sismo. Bailan. Las piedras se mueven y vuelven a su lugar. Lo que parece rigidez es, en realidad, flexibilidad sofisticada.

En el siglo trece, en París, un grupo de albañiles analfabetos levantó la Sainte-Chapelle siguiendo una regla heredada de la antigüedad romana: el muro de soporte debía medir entre un cuarto y un quinto del vano del arco. No........

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