Y ponme también tres cuartos de ovarios congelados para llevar
Uno de los momentos más dolorosos de mi vida fue en la consulta de una ginecóloga cuando me preguntó cuántos hijos había tenido y cuántos embarazos. Le contesté que una hija y cero embarazos. Ella me miró enfadada pensando que le estaba vacilando. Yo le expliqué entonces que no le estaba tomando el pelo, sino que mi hija era adoptada, y fue entonces cuando levantó por primera vez la vista de la pantalla del ordenador y me dijo sin miramientos que ella por lo que me había preguntado era por los hijos "de verdad". Ante esto me quedé sin palabras -raro en mí- y solo acerté a levantarme de la silla y pirarme a casa a abrazar a mi hija "de mentira". No voy a ocultar que me sentí dolida con esta interacción, a pesar de que cuando se es madre adoptiva crees que ya estás vacunada contra todo tipo de comentarios que, hechos incluso desde la buena intención, no dejan de ser bastante desafortunados y crueles, fruto de la ignorancia y los prejuicios. Pero es que resulta que la maternidad, esa cosa que asumimos como algo "natural", como un hecho inevitable en la vida de las mujeres, es, en realidad, una realidad y un concepto que siguen generando........
