La conveniencia mata al amor
Antes del verano, Andalucía acudirá a las urnas. Frente a quienes únicamente se debaten entre si el PP mantendrá la mayoría o caerá presa de Vox, como ha sucedido en las elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León, existe una izquierda que no quiere repetir los descalabros vividos al norte de Despeñaperros. Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida (IU) y candidato a la presidencia de la Junta por Por Andalucía, quiere demostrar que el movimiento se demuestra andando. La cuestión es si se encamina en la buena dirección.
Cuando uno acude a unas elecciones piensa en máximos, es decir, aspira a gobernar. De otro modo, es preferible no presentarse. Las encuestas sugieren que, si bien parece descabellado pensar en Por Andalucía como primera fuerza política y aunque hay que desafiar a la demoscopia, ¿por qué no gobernar en coalición con el PSOE?
Para que sucediera tal cosa, habrían coincidir dos fenómenos nada sencillos: en primer lugar, que el PSOE no sufriera otro revés electoral, algo que por cierto se ha buscado al renunciar a una renovación del PSOE-A, lastrándolo con una ministra, no ya quemada, sino absolutamente achicharrada. El otro factor de la ecuación es que Por Andalucía coseche un resultado excepcional comparado con la actual representación en el Palacio de San Telmo.
Si seguimos desgranando el camino hacia un gobierno andaluz progresista, nos topamos con la necesidad de reducir el número de opciones, la urgencia de aglutinarlas en una sola. Me resisto a aceptar con resignación que la unidad de la izquierda tenga alma, que la tiene, y sea incapaz de dotarla de cuerpo. La última vez que se respiró ilusión y alegría por una........
