Perogrullas y perogrullos
Esta mañana me he despertado de un inquieto sueño con un cosquilleo en la nuca, un no sé qué subiéndome por las tripas, un tintineo extraño en los oídos.
—Date —me he dicho—, que me he levantado perogrulla.
Igual que Gregorio Samsa cuando se despertó insecto perdido, me he comprobado las patitas, que seguían igual de largas y en el número acertado; los brazos, en su sitio; la barriga, un poco flácida después de dos partos pero, por lo demás, correcta.
A pesar de mi nula transformación física, la seguridad de haberme convertido en perogrulla no me abandonaba. Como quien descubre por primera vez que le gustan los pimientos de padrón, estaba segura de mi nueva condición. Así que tuve que darle las gracias por la clarividencia a una política de nuestro país, destacada intelectual, que ha iluminado mi perogrullismo de una manera que hasta ahora, no me era........
