Cucha, ¡póngase Trucha!
Esta opinión popular, va dirigida a todo el universo de colombianos que van a votar la segunda vuelta presidencial; a los abstencionistas y a los que no van votar, porque no creen en la democracia; rechazan a la clase política mentirosa y corrupta; y porque su situación personal es irrefutable: Si no trabajan, no comen; y tienen la convicción certera, que de la actividad y la “torta” política, solo se beneficia una rosca, que quiere enriquecerse sin trabajar. Ellos no votan, porque el derecho al voto, les resbala; y el deber ciudadano, de apoyar la democracia ejerciendo el voto, les sabe a mierda.
Cuando digo Cucha, póngase Trucha, no lo digo con rabia; lo digo con el cariño sincero de quien sabe perfectamente, que llegar al triunfo, nos costó sangre, sudor y marchas a granel. Después de 200 años de lo mismo, por fin llegó un gobierno que volteó a mirar al que barre la calle, al que vende arepas a las 5 a.m., al campesino que alimenta nuestro país, al estudiante pobre, que cuando termina primaria o secundaria, su expectativa y proyecto de vida se reduce al día que amanece, para trabajar en lo que sea, para medio alimentarse, medio vestirse y ayudar a sus padres para poder garantizar la yuca y el caldo de menudencias.
Estamos a dos semanitas, de decidir si eso sigue, o si lo borramos con la indiferencia y retrocedemos al viejo país, gobernado por los que sin piedad alguna nos trajeron aquí. El domingo 21 de junio no elegimos solo un nombre en el tarjetón; elegimos entre avanzar o devolvernos. La cuestión es muy sencilla: Es decidirnos entre Iván Cepeda, que representa la continuidad del cambio, la defensa de los derechos sociales, la defensa de los derechos humanos, el rescate de la ética y la moral; principios rectores que debemos observar en nuestras relaciones interpersonales y en el manejo de la cosa pública, que en un acto de confianza se nos entrega para administrar en beneficio de todos; o es decidirnos por aquel que promete desaparecer y aniquilar físicamente a sus opositores, a quienes nos considera una plaga que le hace daño al país; que promete entregar nuestro país, a quien prevalido de su poder militar y económico, decide oprimir un botón y en segundos masacrar a civilizaciones enteras, que su........
