Linda D´Ambrosio: La memoria también necesita pasaporte
Opinión. -Hay una pregunta que sobrevuela silenciosamente a toda comunidad dispersa por el mundo: ¿cómo se conserva la identidad cuando el territorio deja de ser el lugar de encuentro?
Durante siglos, los países han confiado esa tarea a sus escuelas, a sus plazas, a sus monumentos y a sus instituciones culturales. Pero cuando millones de personas abandonan su lugar de origen, la memoria adquiere una condición distinta. Se vuelve portátil. Viaja en fotografías, canciones, recetas, devociones, libros y conversaciones familiares. Se convierte, literalmente, en equipaje.
Pensaba en ello mientras escuchaba esta semana en Madrid a Eduardo Sanabria, “Edo”, a Laureano Márquez y a Boris Bossio presentar la trilogía Memoria Portátil en La Taberna del Sur, un establecimiento que es ya uno de los espacios de encuentro más significativos de la comunidad venezolana en Madrid.
El nombre de la colección no podría ser más oportuno, porque los tres libros que la integran hablan de aspectos distintos de la identidad venezolana, pero comparten un mismo propósito: preservar aquello que el exilio, la emigración y el paso del tiempo amenazan con diluir.
Un Santo Trotamundos aborda uno de los fenómenos más fascinantes........
