No es la caja fuerte, es el silencio
Al menos suena raro —si no mal— esta historia de las cajas fuertes halladas en la casa de Marcet. El ministro asegura que la caja estaba completa y la Fiscalía se lava las manos: no recibe los objetos porque la prueba dejó de serlo en el momento en que fue trasladada a un banco en otra ciudad “para su protección”. Parece tener razón. Obviamente, el ministro espera que la Fiscalía dé por válida la palabra de la Policía. Pero esa no es su misión. Una Fiscalía no cree en la palabra de nadie, coteja pruebas, ve evidencia y la comprueba. Se trata de ver para creer y no de escuchar y asentir. Para eso hay procesos que en este caso parecen haberse saltado olímpicamente.
Escuchaba a algunos amigos decir: “Qué más da, si de todas maneras nunca vamos a saber qué había en esas cajas fuertes”. Esa reacción es la que más debiera preocupar en este capítulo de la lucha contra el crimen organizado.
Haber perdido la confianza y sospechar de todos es, justamente, lo que han conseguido la seguidilla de........
