¿Está en peligro la democracia boliviana?
Hace algún tiempo, un amigo que se mudó a España para realizar su doctorado en la Universidad de Alicante me obsequió el libro Cómo mueren las democracias, publicado en 2018. En esta obra, los politólogos e investigadores de la Universidad de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, sostienen como idea central que la democracia solo funciona cuando se sustenta en dos normas fundamentales: la tolerancia mutua, o el acuerdo de los partidos rivales a aceptarse como adversarios legítimos, y la contención, o la idea de que los partidos deben moderarse a la hora de desplegar sus prerrogativas institucionales.
A lo largo de los capítulos del libro, los autores —especialistas en regímenes democráticos de América Latina y Europa, así como en la historia de la democracia— reflexionan sobre las acciones emprendidas por líderes populistas una vez que llegan al poder y los efectos que estas generan en países como Chile, Venezuela, Bolivia, Turquía y Hungría. No obstante, desde la introducción, la investigación parte de una pregunta central: ¿está la democracia estadounidense en peligro? Para responderla, Levitsky y Ziblatt construyen una matriz compuesta por cuatro indicadores clave del comportamiento de los regímenes autoritarios: 1) rechazo (o débil aceptación) de las reglas democráticas del juego; 2) negación de la legitimidad de los adversarios políticos; 3) tolerancia o fomento de la violencia; y 4) predisposición a restringir las libertades civiles de la oposición, incluidos los medios de comunicación. Según los autores, en el caso de Estados Unidos, lamentablemente, los cuatro indicadores estarían presentes.
En la presente columna intentaré responder la pregunta: ¿está en peligro la democracia boliviana? Evidentemente, este tema debería abordarse —mediante la contrastación de sus indicadores y variables— con la misma profundidad y extensión con la que Levitsky y Ziblatt analizan el caso estadounidense. No obstante, lo que propongo en este modesto texto es, básicamente, un punto de partida para la reflexión.
Ahora bien, conviene precisar primero el concepto de democracia en Bolivia, el cual no es equivalente al estadounidense. En Bolivia, de acuerdo con la Constitución Política del Estado vigente, el país adopta para su gobierno, al menos en términos formales, tres formas de democracia: la democracia directa y participativa, la democracia representativa y la democracia comunitaria (artículo 11). Estas tres dimensiones conforman lo que se denomina democracia intercultural.
Sin embargo, más allá de esta definición normativa, en la práctica la implementación de la democracia a nivel estatal se ha convertido en un objeto de disputa ideológica y discursiva. De acuerdo con María Teresa Zegada (2016), en “(Re)significaciones de la democracia”, esta disputa puede agruparse desde dos ejes o principios hegemónicos articuladores, junto con los actores que los impulsan: por un lado, el eje asociado al esquema liberal,........
