Diciembre saharaui: cuando el mundo celebra, un pueblo sigue esperando justicia
En buena parte del mundo occidental, diciembre es tiempo de luces, reencuentros familiares y balances de fin de año. Se habla de esperanza, de futuro, de propósitos renovados. Pero mientras nuestras ciudades se llenan de escaparates iluminados y mesas festivas, hay un pueblo para el que diciembre se parece demasiado a todos los meses anteriores: resistencia, espera y dignidad en condiciones extremas. Ese pueblo es el saharaui.
El Sáhara Occidental sigue siendo una herida abierta del proceso de descolonización internacional. Y diciembre, lejos de cerrar ciclos, vuelve a recordarnos que el tiempo pasa sin que llegue una solución justa. En los campamentos de refugiados, en los territorios ocupados y en el frente político y diplomático, el presente saharaui se sostiene entre la urgencia humanitaria, la memoria de sus víctimas y una ocupación que se normaliza mientras el mundo mira hacia otro lado.
Campamentos: cuando la emergencia se vuelve permanente
Para más de 170.000 refugiados saharauis, diciembre llega sin calefacción adecuada, con alimentos racionados y con un horizonte cada vez más incierto. Los campamentos de Tinduf, en el suroeste de Argelia, no son una respuesta provisional: son el resultado de casi cincuenta años de exilio forzado.
La ayuda humanitaria se reduce año tras año. Los programas alimentarios del Programa Mundial de Alimentos han sufrido recortes........
