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Tres razones para creer

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26.03.2026

Hay regresos que lo ordenan todo. El de Take Kubo pertenece a esa categoría. Con su vuelta, la Real Sociedad no recupera únicamente a un futbolista, recupera una idea. Una forma de atacar, de estirarse, de sentirse peligrosa. Y lo hace en el momento exacto, cuando la temporada se decide en detalles y en nombres propios. Siempre lo ha hecho.

Porque mientras él no estaba, otro dio un paso adelante. Gonçalo Guedes ha sido mucho más que una solución: ha sido un argumento. Ocho goles y cuatro asistencias dibujan su impacto, pero no lo explican del todo. Hay algo en su fútbol que arrastra, que empuja al equipo hacia adelante, que convierte cada acción en una amenaza. Desde la izquierda, ha hecho suyo un lugar que hoy parece indiscutible.

Y en medio de todo, como siempre, está Mikel Oyarzabal. No necesita hacer ruido para imponerse. Es uno de esos futbolistas que sostienen equipos, que entienden cuándo acelerar y cuándo parar. Probablemente uno de los mejores jugadores de LaLiga, aunque ya no sorprenda decirlo. Su presencia lo ordena todo.

Con Kubo de vuelta, el dibujo se completa casi de forma natural. Derecha, izquierda y un eje que conecta todo. Talento, desequilibrio y gol. Tres caminos distintos para llegar al mismo lugar. Es difícil imaginar una delantera más equilibrada en este punto del curso. Una que permita a cada jugador ser exactamente lo que es.

Y en esa belleza también hay una pequeña herida. Ander Barrenetxea, puro talento, puede quedarse sin espacio. El fútbol a veces es así: no siempre caben todos los buenos. Tendrá que pelear más que de normal. Pero lo que queda es una sensación clara. La Real llega al final con algo que no siempre se tiene: certezas arriba. Y cuando las tienes, todo parece un poco más posible. 


© Mundo Deportivo