¿Quién va a sembrar la comida si todos son funcionarios?
Celebrar la caída del desempleo en Colombia hoy es como alegrarse porque un carro avanza mientras le estamos quitando el motor para venderlo por piezas. Las cifras del DANE nos dicen que la tasa bajó al 9,2%, una cifra histórica para un febrero, pero cuando abrimos el capó de la economía, la realidad es alarmante. No estamos creando riqueza; estamos inflando la nómina estatal. Mientras los sectores que producen —los que siembran la tierra, construyen casas y mueven mercancías— se marchan, la administración pública se expande como una mancha de aceite. Estamos cambiando empleos que generan valor por puestos de oficina financiados con el bolsillo de todos.
Para entenderlo de forma sencilla: imagina que en una familia el hijo que cultiva papá y el que construye casas se quedan sin trabajo, pero el papá decide contratar a tres primos para que le ayuden a llevar papeles y organizar eventos en la sala. Las estadísticas dirán que en esa casa “hay más gente trabajando”, pero la despensa se está vaciando. Hoy tenemos 3,1 millones de personas en la administración pública frente a solo 2,7 millones en la........
