Taras
08 de mayo 2026 - 03:09
Queridos pensadores, estoy convencido de que todos hemos tratado con una fauna humana variopinta; por fortuna, la tan invocada diversidad también incluye a ciertos ejemplares cuya principal aportación al cosmos es incordiar. Son, por decirlo con elegancia, espectros alimentados por la atención ajena, devotos de la manipulación y del narcisismo, pequeños cortesanos del “yo”. He conocido criaturas que un día te saludaban con efusión ceremoniosa y al siguiente te relegaban con el desdén que se reserva a una boñiga de vaca. Mi ingenuidad, pecado que la experiencia se encarga de corregir con dureza, consistía en preguntarme a qué obedecían tales mudanzas y, peor aún, en atreverme........
