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Ese Mono

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12.04.2026

Hace algunos días se repuso el busto de Víctor Paz Estenssoro en el sitio donde había sido puesto el busto del Evo cochino, mismo que fue retirado y llevado por sus leales llunk’us a su sede donde, cual becerro de oro, le rindieron pleitesía poniéndole guirnaldas y jusq’undo su imagen. Jusq’uña es un término que se usa en aymara para describir el modo en que alguien acaricia y se pone regalón con otro alguien.

La reposición de la imagen de Paz tuvo muestras menos efusivas, pero también hubo un despliegue de emoción y zalamería, que se vio adornado con un desfile de banderas sacadas de baúles y armarios, entre esqueletos y panfletos con manitos dibujadas haciendo la V de la victoria.

Esa señal hoy en día es reconocida más como una expresión de los fanáticos del anime, mal llamados otakus, que lo que representaba en el pasado de nuestros mayores. Aunque mucho ojo, porque hay muchos jóvenes que admiran la estampa del “Mono” y afirman, con la convicción característica de la juventud, que fue el mejor presidente de la historia.

Uno, que es viejo, mira todo con desconfianza, aunque sería un error negar la importante presencia de Víctor Paz en la historia. Paz fue un verdadero estadista de carrera, no fue ningún improvisado y no llegó donde estaba por hacer declaraciones escandalosas ni por lanzar........

© Los Tiempos