Gasolina que arruina motores y corroe un Gobierno
Desde que tengo uso de razón, hace mucho más de medio siglo, no recuerdo un incidente con la gasolina como el que estamos viviendo, y tampoco he oído hablar de situaciones similares en otros países, aunque no descarto que hayan sucedido.
De ahí que podría ser muy posible que se trate de un sabotaje de grandes dimensiones orquestado por quienes más odian al Gobierno. Aquellos que han perdido el poder y tienen aún una red de adeptos en buena parte del aparato estatal podrían haber armado un plan extremadamente canalla, no visto antes, y no tan grave como envenenar las aguas de una ciudad, (algo propuesto en algún momento por una autoridad), pero que pertenece al mismo tipo de acciones.
Los que han dejado el poder son capaces de hacer cosas muy malas, pero en este caso hay un detalle que me hace pensar que el asunto no va por ahí: la gasolina ya empezó a ser un problema mucho antes de que se fueran del Gobierno, lo sé por experiencia propia, mi carro sufrió un daño en el motor a causa del combustible, (aunque no nos dimos cuenta en el primer momento) el 26 de septiembre del año pasado.
Luego yo viaje por ocho semanas, y en noviembre a pocos días de que se instaurara el nuevo Gobierno, y con la gasolina cargada en septiembre, sufrí el segundo episodio, a la tercera vez, un par de días después hice sacar toda la gasolina del tanque: era completamente negra. Y así siguieron las cosas, hace un par de días retiramos otra vez toda la gasolina de mi tanque, y esta estaba negra, había sido cargada en los primeros días de febrero.
La gasolina defectuosa empezó a distribuirse bastante antes del cambio de Gobierno, pero las cosas siguieron así en los siguientes meses, estamos ya cinco meses con el nuevo, los perjuicios a la población suman y siguen, y funcionarios del Ejecutivo se han enredado con explicaciones inverosímiles.
Todo hace pensar que el problema es que se ha comprado, antes y después del 8 de noviembre 2025, gasolina de tan mala calidad, que es un veneno para los motores. Ahí son responsables los que vendieron, los que compraron, y los que debían fiscalizar la compra, y no son instituciones, ni empresas, son personas, más allá de que también haya una responsabilidad institucional.
YPFB ha ofrecido una reparación que es insuficiente, y hasta clasista, se beneficiaron los que pueden llevar sus coches a un taller establecido, y no los que recibieron ayuda del vecino mecánico, por ejemplo, pero ademas ese ofrecimiento termina siendo parte de lo que podría ser un encubrimiento, un “marear la perdiz”.
Los bolivianos tenemos el derecho de poder comprar un combustible que no arruine nuestros carros, que en muchísimos casos son herramientas de trabajo, y también debemos tener el derecho de saber en cuánto tiempo estima el Gobierno que se podrá comprar gasolina que no dañe los motores.
El Ejecutivo actual está enfrentando serios problemas dejados por su antecesor, y el presidente da la impresión de que tiene ideas claras de cómo modificar el Estado para bien del país, además, es un líder carismático que tiene facilidad de palabra y puede transmitir sus ideas con claridad.
Pero el asunto de la gasolina ha sobrepasado al Gobierno, es un tema de urgencia que debía ser solucionado de manera expedita, y no ha sucedido. Así, lastimosamente esto afecta su credibilidad. ¿No han podido solucionar un problema tan grave, o no han querido hacerlo?, y si no han querido hacerlo, ¿por qué?
En estas semanas, cualquier buena noticia que da el presidente, queda opacada por una realidad que afecta a todas las actividades económicas del país.
Esta es una situación muy triste, porque puede tener consecuencias inimaginables, el desgaste de la imagen del Gobierno es enorme, ¡necesitamos respuestas y soluciones ya!
El autor es operador de turismo
