La profanación de lo improfanable
La profanación de lo improfanable
Sánchez es el gran profanador de los usos y costumbres democráticos en España con mucha diferencia sobre el segundo clasificado.
Hay quien aplica esta expresión al capitalismo, cómo no. Mejor, a la "religión capitalista", si es que tal cosa existe fuera de la mente de los fanáticos. Es más, se atribuye a las nuevas generaciones de la sociedad del espectáculo la misión de profanar lo improfanable. Esto es, trastornar todo lo que se consideraba sagrado en algo profanable. Pues a ello. A ver, ¿cuánto de improfanable queda en la democracia española que no haya sido profanado por los actores políticos principales?
Como esta semana va de juicios sobre corrupción a diestra y siniestra – y luego hay quien no comprende por qué los ciudadanos buscamos a un tercer actor que se aleje de las profanaciones antidemocráticas de los grandes partidos -, y como sé que sobre lo del PP ya tendrá preparado el PSOE su batería de profanidades, permítanme que me centre en lo de Pedro Sánchez, el gran profanador de los usos y costumbres democráticos en España con mucha diferencia sobre el segundo clasificado.
Por eso de un tercero en discordia, me he acordado de mi paisana Inés Arrimadas, cuando era la cabeza visible de Ciudadanos, otra esperanza política fallida por su propia culpa y grandísima culpa. Fue en marzo de 2023, hace sólo tres años aunque pocos lo recuerden, que dejó claro cómo Pedro Sánchez profanaba lo improfanable de la democracia constitucional y pedía a gritos una censura que sólo........
