O democracia o PSOE
Se habla de la presunta corrupción económica de Zapatero, pero bastante menos de otra más profunda y duradera: la de los principios democráticos.
La nueva secretaria general de Juventudes Socialistas de España, Aránzazu Figueroa, no ha empezado su mandato llamando al debate, ni a la convivencia, ni siquiera a esa cortesía mínima que permite a los adversarios cohabitar el espacio político sin ser calificados de plaga bíblica. Ha empezado llamando a la derecha "herederos del franquismo", "pijos de salón" y "mala gente". No era oratoria juvenil; tampoco el futuro hablando. Era la herencia socialista de las últimas dos décadas.
Conviene señalarlo porque estos días se habla mucho de la presunta corrupción económica de José Luis Rodríguez Zapatero, pero bastante menos de otra corrupción más profunda y duradera: la de los principios democráticos. La primera corresponde a los tribunales. La segunda debe juzgarla políticamente una sociedad que lleva demasiados años confundiendo crispación con intensidad democrática y sectarismo con virtud.
Zapatero llegó a La Moncloa en 2004 envuelto en la piel de cordero del buen talante. Sonreía mucho, parecía incapaz de levantar la voz y ofrecía la imagen de un político terapéutico. Pero no venía a rebajar una tensión inocente ni espontánea. Venía a culminar una estrategia que el PSOE había ensayado durante los años de mayoría absoluta del PP:........
