El hábito no hace la monja
El hábito no hace la monja
Un guardia civil se caracteriza por una desconfianza pública y notoria en su vida profesional. A veces, incluso en la personal.
Y se hizo un fondo de armario para intentar mimetizarse con nosotros. No fue solo el ropero. Fueron los ropajes. El disfraz completo. Eso hizo Mercedes González, alias Merche Bis, cuando regresó por segunda vez a la Dirección General de la Guardia Civil —las segundas partes nunca fueron buenas—. En este caso, la vida real se ha encargado de levantar acta.
En ciertos despachos ministeriales debe considerarse sencillo dirigir instituciones jerarquizadas y militarizadas: el Ejército y la Guardia Civil. Craso error. Por un lado, cumplimos órdenes. Por otro, cumplimos la ley. Y cuando una orden choca con la ley, entonces… mal se le pone el ojo a la yegua, decimos en Cigales.
Uno de los primeros resbalones fue pretender que los agentes de la Unidad Central Operativa de Policía Judicial —UCO— se pusieran de perfil en investigaciones que afectan a políticos. De confirmarse que esa directriz salió del entorno de la Dirección General de la Guardia Civil, el asunto no sería menor. Sería gravísimo.
Y, según parece, además del político de turno ostentando un mando que nunca debió entender como propio, el hilo conductor habría sido un compañero nuestro. Y conviene deletrear la palabra: compañero. Porque, aunque el director adjunto operativo —DAO— sea un nombramiento político por la vía digital, su cabeza se cubre con sombrero de charol negro. Con tricornio. Eso obliga.
Aún más extraño resulta ver cómo ese compañero luce sobre el bolsillo derecho de su prenda de uniformidad el distintivo del curso de Policía Judicial. Por tanto, especialmente para quienes desde la política no distinguen la balanza de la Justicia de un palo de gallinero lleno de gallinas partidistas, conviene recordar........
