Carta desde Santiago: El zapaterismo cultural
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Esta es supuestamente una carta desde Santiago de Chile, pero la escribo desde la calle Aragón con Rocafort. Viví algunos de mis mejores años a una cuadra y media de aquí, en Entenza entre Aragón y Valencia. La nostalgia por esos años toma otra dimensión ahora que José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a aparecer en todas las portadas. No me pronunciaré sobre su culpabilidad, que vista desde Latinoamérica resulta tan indiscutible como baladí. Zapatero es para mí, mucho antes de eso, el fin de mi vida en España, y también un momento de inflexión en su cultura, en su literatura, en su cine, en la manera misma de enfrentar cualquier diálogo y debate. Un legado —basta seguir por cualquier red social las aventuras de David Uclés o de los Javis— mucho más permanente y profundo que la figura del afortunado presidente y sus inverosímiles hijas.
“Contra Franco vivíamos mejor” me ha resultado siempre una frase tan torpe como cínica. Lo cierto es que Franco mató, exilió y censuró hasta el último día que pudo. Pero no puedo dejar de pensar que contra Aznar sí que fuimos felices. El presidente no era simpático ni sutil, y su forma de expresarse y de pensar provocaba una instintiva indignación, pero los años de sus dos gobiernos fueron quizás los más florecientes, diversos, prósperos y divertidos de la historia reciente de España. No era la movida, por cierto; pero la movida fue también la tragedia de la heroína y la de ETA, la épica de un peligro que había dejado de atormentar Madrid cuando desembarqué ahí en otoño de 1999.
Mi libro Memorias prematuras lo publicaba Debate, el Debate de Constantino Bértolo. Él no estaba, pero me dejó un cerro de libros que leer. Era joven e ignorante y descarté los de Naipaul pensando que era una hindú progre, y a Sebald creyendo que era un alemán hippie. Leí a Cormac McCarthy, que era americano, es decir, seguro.
Gobernaba en mí la idea de que solo podían publicarme por mala conciencia izquierdista quienes aún lloraban a Allende. Constantino, que se declaraba estalinista y le encontraba peros a todos los libros que publicaba o dejaba de publicar, me hizo ver luego lo profundo de mi error.........
