Breve Diccionario Nooteboom
Nombre de usuario o dirección de correo
Yo digo que África nunca se ha despertado: somos nosotros quienes la hemos despertado a sacudidas. Quién sabe, a lo mejor hubiera preferido darse la vuelta y seguir sumida en su profundo y plácido sueño […] Esa sensación de “eternidad” que le invade a uno en África se debe a la ausencia de cambios de estación. [8]
Camino en medio del amor y no lo entiendo: uno no puede partirse en dos, eso está claro. Por la mañana, cuando llega la hora de ir al trabajo, os abandonáis el uno al otro, y los cuerpos emprenden su solitaria jornada. Así ocurre tanto con el cuerpo acariciado como con el mío, el no acariciado; se distancian los unos de los otros más de lo que la noche jamás pueda volver a conciliar o unir. [5]
Para mí sigue siendo un enigma cómo la gente puede vivir entre las porquerías del pasado […] En todo hay algo pegadizo y todo ha gustado a otras gentes. Las antigüedades apestan. Las han contemplado centenares de ojos hace tiempo podridos. Todo eso se aguanta tan sólo porque los que las compran son ropavejerías vivientes. [1]
Vivir en otro lugar no es lo mismo que viajar, me doy cuenta por mi modo de mirar. No tengo por qué aguzar la vista continuamente, tengo tiempo de sobra, me quedo en Berlín hasta el verano y en el otoño vuelvo otra vez. La semana pasada, por ejemplo, advertí que se me había olvidado mirar cómo era mi casa por fuera. Alguna otra entidad de mi persona debió suponer que la imagen acabaría por filtrarse por sí sola. Pero cuando alguien de los Países Bajos me preguntó cómo era la casa, me di cuenta de que con el concepto “casa” no bastaba, por la simple razón de que mi casa forma parte de otra casa, y es justamente esa otra casa a la que aquí llaman “casa”. [3]
Los ceros son bonitos, no cabe duda. Los mayas ya tenían el cero mil años antes que los europeos y utilizaban la casa redonda de un caracol para representarlo (hagamos un hombre de esta ausencia). Los egipcios no tenían ningún signo para él, y es una pena, porque son tan redondos y perfectos estos ceros, vacíos y al mismo tiempo llenos, se contradicen a sí mismos tan ruidosamente que le dan al uno que está delante de ellos una peculiar plusvalía. [7]
Algunas ciudades cumplen con sus obligaciones. Proporcionan al viajero la imagen que este tiene de ellas, aunque sea una imagen falsa. [3]
Consideraba la vida como una especie de extraño club del que le habían hecho socio como por casualidad, y del que podían echarle sin dar explicaciones. Ya lo tenía decidido: el día en que la reunión le resultara muy aburrida, la abandonaría dando un portazo. [1]
El destino pertenecía a profetas ciegos, oráculos y coros que anunciaban la muerte; no pertenecía al jadeo junto al frigorífico, al manejo torpe de condones, esperar en una Honda a la vuelta de la esquina y citas clandestinas en un hotel de Lisboa. Sólo existe lo escrito, todo lo que uno mismo hace no tiene forma, sometido a la casualidad sin rima. Dura demasiado. Y cuando sale mal, la métrica no casa, no hay nada que tachar. [6]
Dios está hecho a imagen y semejanza del hombre; a eso van a parar más pronto o más tarde todas las personas que piensan, menos las que no van a parar nunca a ninguna parte […] La idea de Dios desapareció de mi vida como desaparece de la vista de un esquiador la colina que acaba de trasponer de un salto […] Dios suena como una respuesta, y eso es lo más nocivo de esa palabra: que se use tan a menudo como respuesta. Él tendría que ponerse un nombre que sonase a pregunta. [1]
Hemos nacido para convertirnos en dioses y para morir; es una locura. Lo segundo, que tengamos que morir, es terrible solo para nosotros, pues significa que jamás alcanzaremos lo primero, convertirnos en dioses. Pero lo primero es terrible para los demás: un dios es algo temible porque es perfecto, y no hay nada que el hombre tema más que la perfección y la singularidad, que es el reflejo de lo divino, la infinita escala de posibilidades, incluidas las más extrañas. [5]
El dolor tiene que estar grabado en las líneas de tu rostro y no en tu memoria. Además, el dolor está anticuado. Ya no se oye hablar de él. Es burgués. [6]
Estar un poco ausente resulta agradable […] Estoy aquí sin misión alguna, con el solo encargo que me he hecho a mí mismo de estar aquí. Pero ¿qué significa estar? Estar como siempre, sólo que en otro lugar, y con todas las cámaras y los magnetófonos conectados en la despensa vacía donde los recuerdos se elaboran con imágenes y sonidos. [8]
En algunos lugares del mundo tu llegada o salida se amplían de un modo misterioso por las emociones de todos aquellos que han salido o llegado antes que tú. Quien tenga un alma lo suficientemente visionaria sentirá una suave resistencia en el aire alrededor de la Schreiertoren de Ámsterdam que tiene que ver con el cúmulo de pena de los hombres que se despiden, un tipo de pena que ya no conocemos. Nuestros viajes ya no duran años, sabemos exactamente adónde vamos y nuestra probabilidad de regreso es mucho mayor. [7]
Si el mundo sólo existe cuando escribes, entonces lo que en realidad estás diciendo es que sólo existes cuando escribes. Y eso significa […] que en cada momento debes tomar la decisión de si quieres vivir realmente o no. No dudas de la autenticidad de tus personajes, sino de la autenticidad de ti mismo. Si puedes inventar a alguien, también alguien te ha podido inventar a ti. [4]
Toda variante estaba ya........
